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Hace no mucho pregunté a un ponente de un congreso y traductor en una organización nacional por qué no gestionaban la terminología ni utilizaban herramientas de traducción asistida por ordenador. Su respuesta fue que no les gustaban las herramientas TAO y que no necesitaban gestionar la terminología porque, después de tanto tiempo, todo estaba en las cabezas de los traductores del equipo. También dijo que no pueden cubrir todas las necesidades de traducción porque no encuentran a nadie cualificado para incorporarse al equipo. Yo pensé que la resistencia al cambio es un lastre en nuestra sociedad. También pensé que los profesionales no nacen, sino se hacen.

Dicen que lo desconocido provoca un estado de alerta casi darwiniano que nos bloquea e inmoviliza. Es un escudo protector que nos hace conservadores y nos inclina a pensar que lo desconocido es negativo o peligroso solo con el fin de preservar el status quo, pero la vida es cambio, los tiempos cambian y las necesidades también. Quien no acepta el cambio, evoluciona y convierte en aliado sus aparentes enemigos, perece. Es una cuestión de supervivencia y, sin ser tan extremista, es una cuestión de productividad.

Entiendo que en la literatura y otros textos de carácter creativo no se puedan utilizar herramientas TAO y de gestión terminológica. En realidad, en las actividades creativas no se valora la repetición, sino la innovación. Sin embargo, el resto de textos ajenos a esa característica deberían ser objeto de la tecnología. Se trata de vehicular la comunicación, transmitir el conocimiento y facilitar el acceso a la información. Para aquellos que rechazan la mejora de la productividad en la traducción, veamos cómo podría ayudarles la tecnología que desprecian:

  • Reutilización de activos lingüísticos: a buen entendedor, pocas palabras bastan. Reutilizar los elementos lingüísticos que forman un texto tiene infinidad de ventajas. La lengua es un puzle de elementos y reglas que se pueden gestionar tanto individualmente o como un todo por categorías o niveles. Eso significa:
    • Autopropagar las traducciones o partes de traducciones ya existentes.
    • Tener fácil acceso a la terminología existente.
    • Sistematizar la recuperación de elementos relevantes para el nuevo texto que se va a traducir.
    • Garantizar la coherencia con el material anterior.
    • Optimizar el acceso a consultas lingüísticas.
  • Mejora continua de la calidad: si existe una máxima para un traductor, esa debe ser la calidad. ¿Qué traductor no ha releído una traducción después de un tiempo y no ha sentido auténtica vergüenza? La tecnología te permite:
    • Garantizar la coherencia de estilo.
    • Aumentar significativamente la precisión terminológica.
    • Evitar errores tontos gracias a la automatización del control de calidad.
    • Depurar los procesos de traducción gracias a la simplifación de tareas.
    • Mejorar la coordinación del trabajo en equipo.
  • Automatización del control de calidad: el ojo humano se cansa, se despista, se entristece, se alegra y… se equivoca. Conviene automatizar los siguientes aspectos:
    • Revisión ortotipográfica: el uso de las comas, los puntos, las mayúsculas o los guiones son errores comunes en cualquier texto.
    • Uso correcto de la terminología: si un término está prohibido, la herramienta lo encontrará. Si controlas la terminología, ningún especialista estará descontento al leer tu texto.
    • Uso correcto de nombres propios, marcas registradas o nombres de producto. Tu cliente te adorará.
    • Verificación del código: son tantos ya los traductores que se enfrentan a textos enmarcados en lindos códigos: html, xml, InDesign, FrameMaker, etc. Puedes eliminarlos de tu vista.
    • Control sintáctico mediante expresiones regulares y otros pequeños trucos.
  • Reducción de costes: en los tiempos que vivimos, ¿quién puede negar que esto es necesario? Existen varias formas de reducir costes:
    • Automatización de procesos: si una máquina puede hacer parte de lo que tú haces, tú puedes dedicarte a otros menesteres. Estás haciendo doble o triple solo por este hecho. Los costes son los mismos, pero tú haces más.
    • Tiempo en consultas y documentación: el tiempo que antes invertías en contrastar la información e investigar, ahora lo dedicas a otras cosas.
    • Disminución del número de errores: si el proceso traducción se realiza más eficientemente, los errores se reducen, el tiempo que se necesita para corregirlos ya no se pierde.
  • Formación y especialización: los políticos nos dicen que es necesario fomentar la formación de los trabajadores. Esta es una de las pocas verdades que dicen. ¿No quieres poner los medios?
    • Capacitación del traductor: el acceso a la información mediante la reutilización de activos lingüísticos permite reducir el tiempo que un traductor necesita para dominar una especialidad.
    • Transmisión del conocimiento especializado en tiempo real con otros traductores del equipo.
    • Evaluación del rendimiento: los controles de calidad automatizados permiten seguir la evolución de un nuevo traductor en el equipo.

Ante tal lista de ventajas (que no ocurren de un día para el otro, pero que son reales), cabe preguntarse si merece la pena la resistencia al cambio. La traducción como actividad profesional seguirá siendo compleja y exigente con o sin tecnología. El aumento de información, es decir, de documentos con textos en mil formatos que necesitan traducción, es una realidad incontestable. No podemos hacer frente a esa ingente cantidad de traducciones con medios tradicionales. Necesitamos compartir nuestros recursos para facilitar la labor de otros y la nuestra propia. Además, no podemos despreciar la mejora de la calidad, por mucho esfuerzo que ello conlleve.

La actividad del profesional de la traducción se está transformando y está en constante evolución. El día que se bajan los brazos, se deja de avanzar y uno se queda atrás. Tal vez no perderás el puesto, pero tu labor como traductor no es ejemplo de productividad. Despreciar la tecnología en la traducción no es una cuestión de tradición, es una temeridad.

¿Crees que no puedes mejorar tu productividad como traductor por falta de medios? Encomiéndate a San Google.

Conviene comenzar este artículo diciendo que Google no me paga nada por decir lo siguiente (aún estás a tiempo, compañero Google ;-)). El objetivo de estas palabras es simple: descubrir un universo de posibilidades para el traductor, sobre todo novel, de mejorar su productividad con coste cero y casi sin esfuerzo cognitivo.

Todos conocemos Google, principalmente como buscador y como correo electrónico. Pocos quedan ya sin tener una cuenta en Gmail. Sin embargo, muchos desconocen lo demás. ¿Y qué es lo demás? Un sinfín de aplicaciones, un universo de posibilidades que están a un clic del ratón, que podrían optimizar tu forma de organizar el trabajo y ayudarte a encajar las piezas del puzle.

Puede que no te hagan falta ninguna de las herramientas siguientes. Es cierto que en el mercado existen muchas más, incluso de mejor calidad. Aquí lo importante no es tanto la calidad, que también, sino la cantidad. Se trata realmente de un todo en uno. Veamos de qué herramientas hablamos y cómo podemos utilizarlas en nuestro trabajo para conseguir mejorar nuestra productividad.

  • Correo electrónico:
    • Gmail: es un gestor de correo electrónico muy fácil de utilizar que además se integra muy bien con el calendario y la gestión de las tareas, pues puedes añadir los mensajes como nueva tarea en tu lista de tareas.
    • Google Talk: es un servicio sencillo y gratuito que permite realizar llamadas de voz y enviar mensajes instantáneos.
  • Página Web o blog:
    • Google Sites:  es una herramienta gratuita que te permite crear sencillas páginas web sin tener conocimientos de HTML y sin necesidad ni de instalación ni de mantenimiento de ningún tipo. ¿No querías tener tu propia página Web?
    • Google Analytics: es una solución de seguimiento de páginas Web que proporciona información muy valiosa sobre el tráfico del sitio web y el éxito que está teniendo. Es muy fácil de usar y podrás ver y analizar el tráfico desde una perspectiva totalmente distinta.
    • Blogger: es una aplicación muy sencilla que te permite crear un blog en segundos. Al igual que Google Sites, te permite elegir distintas plantillas y diseños atractivos y personalizables.
  • Herramienta de traducción asistida por ordenador:
    • Google Translator Toolkit: (kit de herramientas de traducción de Google) es una herramienta TAO. Tan simple como eso. Está diseñado para permitir que los traductores utilicen de forma gratuita una herramienta TAO y que con ello se corrijan las traducciones que el Traductor de Google (Google Translate) genera automáticamente. Con esta herramienta, los traductores pueden organizar su trabajo y el uso compartido de traducciones, glosarios y memorias de traducción. Además, se pueden subir y traducir documentos de Microsoft Word, OpenOffice, RTF, HTML, texto, artículos de Wikipedia y Knols.
    • Google Translate: o Traductor de Google es un sistema de traducción automática gratuito, basado en datos estadísticos para traducir texto, documentos y páginas web a otras lenguas y en el instante. Google introdujo su propio software de traducción en 2007, antes Google utilizaba el traductor SYSTRAN, que es utilizado por otros servicios de traducción.
  • Agenda laboral y gestor de tareas:
    • Google Calendar: es una agenda y calendario electrónico desarrollado por Google que te permite sincronizarlo con los contactos de Gmail, invitarles y compartir eventos y calendarios. Con un simple, “Acepto” o “No acepto”, los destinatarios podrán ver cómo se integra en su calendario la cita con todos sus datos, o bien proponer una nueva fecha. Además, te permite gestionar las tareas, que también puedes crear desde Gmail.
  • Diccionarios y recursos documentales:
    • Google Chrome: no te permite crear una página Web, ni es un diccionario, ni nada parecido. Solo te permite navegar por Internet, pero no imaginas cómo. Desde que lo descargué, no utilizo otro navegador. Reconozco que su rapidez y simplicidad me tienen enamorado. Además, la posibilidad de integrar Google Dictionary es muy útil.
    • Google Search: ¿qué se puede decir del buscador de Google? Uno de los mejores buscadores, si no el mejor.
    • Google Libros: es un servicio de Google que busca el texto completo de los libros que Google escanea, convierte el texto por medio de reconocimiento óptico de caracteres y los almacena en su base de datos en línea.  Te sorprenderá la cantidad de información que tienes a tu disposición. Busca por ejemplo: traducción terminología.
    • Google Dictionary para Chrome: El diccionario de Google que antes existía era muy útil, pero lo integraron en Google Translate y dejamos de tener acceso. Sin embargo, existe una extensión para Google Chrome que es una de las herramientas más útiles que conozco para la lectura en el navegador. Simplemente es necesario seleccionar una palabra y se abrirá un bocadillo con el significado de la palabra. Se pueden elegir distintos idiomas.
    • Google Glossary: no es una herramienta en sí, sino un procedimiento. Mediante la búsqueda con operadores como “define”, podemos encontrar definiciones de las palabras desde el mismo buscador de Google. Si además utilizamos otros operadores con búsquedas como “intitle:glossary” o “inurl:kudoz” podremos encontrar resultados de glosarios en Internet o en las consultas terminológicas de Proz respectivamente. Absolutamente recomendable.
  • Fuente de noticias y actualidad traductológica:
    • Google Reader: hay mucha gente que no se entera de cómo va el mundo de la traducción porque no quieren perder el tiempo abriendo las páginas de los distintos blogs, revistas, empresas, etc. Eso es porque aún no saben lo que es un RSS feed, pero tampoco importa. Con Google Reader puedes simplemente escribir el nombre del blog, periódico o cualquier otra fuente de noticias, suscribirte y tendrás una única fuente de información en lugar de decenas, centenas o millares. Cada vez que haya un nuevo artículo, podrás verlo al abrirlo.
    • Google Alerts: te permite buscar usca contenido nuevo e interesante en la Web. Simplemente introduce tu consulta y almacena la búsqueda. Google te enviará un correo electrónico cuando encuentre nuevos resultados de, por ejemplo, una noticia de actualidad, la competencia en un sector, noticias sobre un acontecimiento, etc.
  • Oficina virtual:
    • Google Docs: es una solución en línea con las tres herramientas ofimáticas más utilizadas de la historia: un editor de textos, un editor de hojas de cálculo y un editor de presentaciones. Crea documentos básicos desde cero con pasos básicos y sencillos como crear listas con viñetas, ordenar por columnas, añadir tablas, imágenes, comentarios o fórmulas y cambiar la fuente, entre otras muchas cosas. Puedes subir tus documentos previos porque Google Docs acepta la mayoría de los formatos de archivo comunes, como DOC, XLS, ODT, ODS, RTF, CSV, PPT, etc. Probablemente no traduzcas aquí, aunque puedes integrarlo con las herramientas de traducción de Google. Sin embargo, podría ser el lugar perfecto para guardar tus presupuestos, facturas y demás documentos administrativos. Da igual dónde estés. Siempre podrás acceder si tienes conexión a Internet.
    • Google Cloud Connect para Microsoft Office: permite sincronizar tus documentos locales creados con Microsoft® Office en tu nube. De esta forma, varios usuarios pueden modificar un mismo documento en los conocidos programas de Microsoft® Office trabajando desde local. Es decir, puedes tener tu oficina en línea sin prácticamente esfuerzo.
  • Oficina móvil: 
    • Android: es un sistema operativo para dispositivos móviles como teléfonos o tabletas. Esto sí es una revolución. Con Android puedes tener todo lo anteriormente mencionado integrado en tu dispositivo móvil. ¿Acaso existe algo mejor para el traductor, ávido devorador de información y viajante errante?
Lo mejor de todo este universo de aplicaciones se resume en dos adjetivos: fácil y gratuito. Ser productivo es fácil. Es una cuestión de actitud. Esa actitud ha hecho de Google una de las empresas más productivas de la tierra. ¿No quieres aprovechar los recursos que te ofrece?

Para empezar, haberse formado y ser curioso por naturaleza, además de poseer grandes destrezas en el uso de la informática. Pero ese solo es el principio. Para ser un traductor productivo, hay que esforzarse mucho. Después queda un largo camino hasta conseguir trabajar de forma productiva. La práctica hace al maestro, dicen por ahí. Será por este motivo que en más de una ocasión me han preguntado qué necesita un traductor para trabajar. En realidad cuando me hacen esta pregunta, suelen ser personas interesadas en hacerse trabajadores autónomos. Así pues, este artículo va dirigido a quien ha pensado en “montar su empresa” en este nuevo mundo casi virtual en el que se mueven los traductores del futuro.

Empecemos por lo básico: ¿Qué podría necesitar un traductor para poder trabajar hoy en día?

  • Correo electrónico y telefonía: hoy en día, prácticamente el 90% de los nuevos trabajos de un traductor le llegan por correo electrónico. El otro 10% llega por teléfono o mensajería.
  • Página Web o blog: más que nunca, disponer de una página Web se ha convertido en nuestros días una necesidad profesional.  Un traductor autónomo funciona como una empresa y trabaja a través de la red. Quien no tiene página Web no existe. Bueno, tampoco es tan radical, pero si un cliente se interesa por ti después de leer tu CV, ¿no crees que te buscará en Internet?
  • Herramienta de traducción asistida por ordenador: este punto está claro.  Hoy en día, quien no sabe utilizar una herramienta TAO es un casi un marginado de la traducción. Y no solo eso, pues el uso de memorias de traducción ya no es algo novedoso. Ahora, la nueva revolución tecnológica es la integración de la traducción automática en el proceso de traducción. Si no sabes de qué va esto… ¡Ponte las pilas! Además, imagina que puedes hacerlo sin estar en tu oficina y utilizando la traducción en la nube. ¡Esto es una locura!
  • Agenda laboral y gestor de tareas: los nuevos proyectos para un traductor son bloques del Tetrix que hay que ir encajando en las siguientes semanas. No solo hay que encajar los proyectos, sino las tareas menos agradables que también consumen tiempo: marketing, facturación, presupuestos, administración, etc. No disponer de una agenda organizada es un completo suicidio. Es más, no disponer de un smartphone en el que se integre todo esto es otra muerte lenta, aunque no dolorosa.
  • Diccionarios y recursos documentales: sin duda, después de traducir, la documentación es la actividad que más tiempo le consume al traductor. Conviene, por tanto, disponer de mecanismos que nos ayuden a documentar nuestras traducciones y mejorar la precisión de las investigaciones.
  • Fuente de noticias y actualidad traductológica: para no quedarse atrás, nada mejor que disponer de una sola fuente de noticias desde la que estar al tanto de los avances que suceden en la industria de la traducción y saber cómo y qué se cuece en los blogs de traducción.
  • Oficina virtual: la actividad de la traducción casi siempre se realiza en local (tu propio PC), al menos hoy en día. La cloud translation o traduccción en la nube es también una realidad que poco a poco se irá imponiendo. No cabe duda de que el futuro informático pasa por eso que llaman nube, pero ahora mismo los programas más utilizados están en tu PC. ¿Qué ocurre si quieres hacer un presupuesto rápido, enviar una factura o consultar los datos de un cliente y no estás en la oficina? Lo ideal sería centralizar todo lo que no sea traducción en la nube.
  • Oficina móvil: Soy traductor, ya lo sabes. Ahora toca decirte que este punto me cambió la vida. Da igual dónde esté, mis clientes pueden contactarme. Ya no tengo que estar pegado al PC o no salir de casa. Y cuando no quiero trabajar, apago el móvil. Esto sí es una revolución.

Por supuesto, son demasiadas cosas, demasiados detalles, demasiados esfuerzos para seguir aprendiendo después de tantos años de estudio y además… no tienes dinero. No te flageles más. Así no lo conseguirás. Si quieres averiguar cómo hacer un buen uso de todo lo anterior con pocos clics del ratón, tan solo tienes que leer el siguiente artículo, San Google, patrón de los desamparados digitales y abrirte una cuenta en Gmail para utilizar aplicaciones gratuitamente que te ayudarán en la difícil tarea de llevar tu negocio de traducción adelante.

¡Suerte!

Probablemente, como ocurre con los colores, habrá gustos en todas las direcciones. Unos pensarán que no podrían vivir sin memorias de traducción y otros opinarán que en el modelo de negocio que tienen, las memorias de traducción les sirven de poco.

A pesar de los demostrados beneficios que nos ofrece el uso de memorias de traducción, aún hoy, en alguno de los cursos que he impartido, me encuentro con gente que intenta explicarme cuán imposible es la utilización de memorias de traducción en su empresa. A veces es por culpa de la temática, otras porque la utilización de gestores de memorias de traducción supondrá un cambio radical en el flujo de trabajo de la empresa, y en muchos casos, por miedo a lo desconocido. Ante esta realidad, me pregunto si los traductores y empresas que rechazan las ventajas del uso de memorias de traducción y otras tecnologías afines no pensarán que la tecnología se les echa encima como “una imposición” que prefieren postergar.

El problema radica en que rechazar el uso de la tecnología en la industria de la traducción es más una locura que un derecho. Para ilustrar esta realidad, nada mejor que utilizar una analogía de la vida real. Durante años me consideré un entregado defensor de las tradiciones. En casa de mis padres, el lavavajillas llegó cuando casi me marché, así que para mi lo ideal era fregar los platos. Hasta me relajaba esa actividad. Cuando mi mujer me comentó que compráramos un lavavajillas, mi respuesta fue rotunda: no. No sé cómo, semanas más tarde apareció el lavavajillas en casa y tuve que adaptarme a la tecnología. Pues bien, hace dos semanas se estropeó y creo que nunca habría imaginado el magnífico aliado que tenía en la cocina, sobre todo al haber peques en casa.

Más que una imposición, las memorias de traducción son una opción, muy buena por cierto, de aprovechar nuestro tiempo y rentabilizar los esfuerzos. Una memoria de traducción no es más que una carpeta cargada de textos que podemos consultar y reutilizar con pocos clics del ratón y cuantos más tengamos mejor. Una carpeta que crece y que cada día nos facilita más la labor del traductor. Los gestores de memorias de traducción son la llave que nos permite abrir la carpeta y que incluso nos ayudan a maximizar la reutilización de esos activos lingüísticos e integrarlos con otros recursos.

Una memoria de traducción no es la solución, dicho sea de paso, pero un buen uso de este recurso lingüístico significa productividad y hacer más con menos. No esperes más. Anímate a utilizarlas y optimizarlas. Mi mujer tenía razón con esto de la tecnología.

jun
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Publicado por Sergio Calvo Páez el día 15 d junio d 2011

¿Quién podía pensar que estar en las nubes es productivo?

Siendo más precisos, deberíamos decir la nube. Sí, esa gran masa blanca o gris que surca los cielos ahora también comparte su forma lingüística con un nuevo concepto en la vida de muchos profesionales de la traducción.

Resulta además curioso. Mi madre me decía a veces que estaba en las nubes. Mi padre que tenía muchos castillos de arena. Ahora la sociedad trabaja en edificios de vidrio (sílice, arena) y quiere llegar a las nubes.

Sea como sea, es necesario pensar en los aspectos positivos de este nuevo servicio para los traductores. La productividad seguramente se verá también mejorada. Aunque a primera vista el término nube pueda resultar opaco, se trata de algo simple: el software  y nuestros archivos ya no sólo estarán en nuestro ordenador.

Las ventajas para el traductor, a menudo viajero incansable y a veces temporero en los mapas, son innumerables. Tras el esfuerzo de entender el concepto, llega el provecho.

Veamos algunos ejemplos de aplicaciones que se integran en nuestro trabajo. Existen muchas más. No es el objetivo de este artículo hacer un barrido y enumerar todas las herramientas. Simplemente quiero despertar la curiosidad.

Wordfast Anywhere

Wordfast es una herramienta bien conocida en el sector. De algún modo significó la democratización de las herramientas y acercó las herramientas TAO a muchos traductores, tanto por su simpleza como por el precio.

Wordfast tiene además una versión Wordfast Anywhere que supone un claro ejemplo del concepto de traducción en la nube, es decir, sin disponer del software en nuestro ordenador. El traductor puede disponer de un software específico en línea, que además en este caso es gratuito. Como suele ocurrir, hay que ser cuidadosos con los temas de privacidad del material que subimos a esta nube.

 Google Translator Toolkit

Este es otro claro ejemplo de la tendencia. Google se caracteriza por su habilidad para hacer simple lo complejo y estar siempre en la cresta de la ola. En esta nube, cualquier traductor también puede sacar provecho de las memorias de traducción y la traducción automática.

Otros

Muchas empresas de traducción han desarrollado otras aplicaciones similares. Otros competidores en tecnología para traductores también tienen herramientas similares. En realidad, se trata de una tendencia que hará la vida de algunos traductores algo más sencilla.

Ventajas

  • No es necesario instalar ni desinstalar ningún software.
  • Evita colapsos de rendimiento de PC. Traducir suele implicar el uso de varias herramientas al mismo tiempo.
  • Suelen tener una interfaz de usuario intuitiva y estándar.
  • Cualquier PC sirve para trabajar.
  • Cualquier Mac también.
  • El traductor reutiliza el material de otros traductores en tiempo real mediante la TM en el servidor.
  • Se garantiza mayor coherencia en proyectos con muchos traductores.
  • La terminología se integra fácilmente.
  • Y por supuesto… Podemos trabajar desde cualquier lugar.