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Publicado por Sergio Calvo Páez el día 25 d octubre d 2013

Prioridad

¿No sabes por dónde seguir? Deberías pensar en tu prioridad.

La vida del traductor autónomo es un frenesí de constantes cambios. Cuanto antes lo asumas, mejor te irá. Los cambios implican dos hechos básicos: haces cosas nuevas y dejas de hacer otras. A veces, puedes hacer varias a la vez, pero nunca al mismo tiempo. Quien dedica su mente a más de una actividad debe saber que probablemente no podrá garantizar el éxito. Quien se concentra, suele tener más suerte, pero… ¿un traductor autónomo se puede concentrar solo en una cosa? La respuesta suele ser no.

El bombardeo de información que recibimos cada día puede turbar nuestro buen hacer. Vivimos en un mundo en el que impera el desasosiego de la multitarea frente a la parsimonia de la concentración. Saltamos de una página web a otra simplemente tentados por hacer clic, y después otro clic… hasta que nos bloqueamos… o peor aún, perdemos el tiempo sin concretar nada. Evidentemente, esta no es la mejor actitud. Por tanto, te recomiendo empezar a pensar en una escala de prioridades. Para ello, puedes empezar por aprender a decir NO de vez en cuando a:

  • Mirar a las musarañas.
  • Pensar que puedes con todo.
  • Asumir un volumen de trabajo desorbitado.
  • Aceptar trabajos no rentables.
  • Entrar en las redes sociales a deshora.
  • Renunciar al descanso.
  • Eso que estás pensando: ¿quieres añadirlo a esta lista?

Ahora bien, priorizar no significa decir no. No debes confundirlos. Este es el siguiente paso. Priorizar significa decir sí, pero con condiciones; es decir, habrá cosas que tendrán que esperar. Entender qué actividades se deben hacer en cada momento e identificar cuáles se deben retrasar no es una tarea sencilla. Según cada caso, los factores pueden variar, al igual que los objetivos o incluso los medios. Lo más sencillo es revisar las funciones que desempeñas (o deberías desempeñar) y atender a tus objetivos. Si eres traductor, tu objetivo es traducir.

En Traductivo no se teoriza. Se busca el sentido práctico. Así que nada mejor que dar un ejemplo real: ¿Por qué Traductivo ha vivido un letargo en los últimos meses y ha renunciado a tener una presencia más notable en el guateque bloguero de la traducción o dejarse ver por las redes sociales?

Algunos pueden creer que no hay vida sin tener un blog, escribir varios tuits al día o comentar las últimas noticias traductoriles que se mueven por la blogosfera. Se trata de una actividad gremial muy loable que dignifica la profesión y nos enriquece a todos los que vivimos de ella. Sin embargo, la industria de la traducción va mucho más allá del boom actual de la traducción como gremio en la Web. Esta visibilidad es solo la punta del iceberg profesional que se esconde detrás y en el que muchos han encontrado un lugar de trabajo y un modo de vida. Se debe deducir de estas palabras que he vivido una avalancha de trabajo en los últimos meses (nada desdeñable en los tiempos que corren) que me ha exigido priorizar. Pero claro, te preguntarás qué criterios he seguido para definir estas prioridades y renunciar a escribir en Traductivo durante meses. Tranquilo, no estoy descubriendo la pólvora:

  • Retorno de la inversión: tantos años de formación, el dinero invertido en ordenadores y herramientas, y el tiempo que le robo a mi familia y amigos… Todo ese esfuerzo tiene que tener su recompensa. Hablando claro: el dinero importa.
  • Retorno del esfuerzo: mi principal actividad profesional es la traducción. Mi productividad crece notablemente cuando traduzco o reviso. Es más, según el tipo de texto, mis competencias y limitaciones hacen fluctuar los resultados. Conviene entender la importancia de hacer más con menos y rentabilizar los esfuerzos. No por mucho hablar, las cosas se hacen solas.
  • Retorno de la felicidad: los nuevos retos son mi vicio, mi pasión. Adquirir y desarrollar nuevas destrezas, el leitmotiv de las entradas de este blog. Si soy traductor y no traduzco, ¿de qué voy a hablar?

En definitiva, una pausa o parada a tiempo es un paso adelante, si entiendes el concepto de prioridad. La negación no es un fracaso. Es un privilegio, si se hace con esmero. Siempre se puede retomar cualquier actividad, pero recuerda: ahora debes decidir qué actividad vas a hacer en primer lugar; el resto tendrá que esperar. No lo pienses más. Si tienes claras tus prioridades, empieza por la primera, después la segunda… y desde ahí, hasta el infinito y más allá. 😛

Propuestas de los lectores: